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La Arcilla. Sabiduraía de la Naturaleza al Alcanze de Todos

Hay constancia del empleo de la arcilla desde hace milenios, en todas las épocas y continentes, para tratar todo tipo de afecciones de la piel, heridas y problemas inflamatorios. Los hombres probablemente imitaron a los animales, los cuales buscan en el barro arcilloso el remedio a sus males.

Por sus propiedades antisépticas, los embalsamadores del antiguo Egipto ya la aplicaban para la momificación de los cuerpos. Desde Hipócrates hasta Mahatma Ghandi han recomendado su uso dadas sus propiedades terapéuticas. Siendo innegables sus múltiples aplicaciones y a pesar de tantos siglos de uso y estudio aún hoy no se conoce con exactitud como actúa la arcilla en todos los seres vivos. Según los expertos, su composición química no basta para explicar sus resultados en tan distintas aplicaciones terapéuticas. De ahí que surja la hipótesis de que la arcilla está cargada de energía de la tierra y de que en esa carga reside su capacidad de reactivar y estimular las funciones naturales del organismo.

El naturópata francés Raymond Dextreit afirma que la arcilla es una sustancia viva, que actúa con discernimiento y frena la proliferación de cuerpos parasitarios, microbios o bacterias patógenas, a la vez que favorece la reconstitución celular sana. Considera a la arcilla cargada de radiactividad (energía) la cual posee un poder regenerador a la vez que absorbe las radiaciones negativas. Según Dextreit la arcilla estimula la radiactividad de los cuerpos sobre los que se aplica si ésta es deficitaria, o en caso de exceso la absorbe, es decir, atribuye a la arcilla un efecto regulador de la energía.

Marie-France Muller, autora de “Como cura la arcilla”, cree que la arcilla podría desempeñar un papel protector en un organismo debilitado por las radiaciones ionizantes, muy importantes en la actualidad, cuando pasamos varias horas delante del ordenador y el televisor.

Para el naturópata Michel Abehsera el poder activo de la arcilla sólo puede explicarse porque es un poderoso age nte de estimulación, transformación y transmisión de energía. Todas las partículas de arcilla retienen una considerable cantidad de energía del potente campo magnético de la tierra.

Las razones de la actividad biológica de las arcillas responden a numerosos mecanismos: fenómenos de adsorción, oxido-reducción, hidratación, catálisis, intercambios iónicos y liberación de electrones.

Aún siendo difícil explicar la forma de actuación de la arcilla, no hay duda de sus numerosas propiedades:

Desinfectante y antimicótica.
    Se trata de uno de los más eficaces antisépticos de la naturaleza, impide la proliferación de elementos patógenos a la vez que estimula y refuerza las defensas del organismo.
  • Desintoxicante y depurativa. Elimina toxinas y reduce la toxicidad de sustancias dañinas.
  • Revitalizante. Remineraliza, tonifica y equilibra el organismo en general.

A través de cataplasmas ayuda a reducir la inflamación, estimula las funciones de la piel, y es un poderoso cicatrizante y antioxidante. Tiene efectos refrescantes y relajantes. Sin lugar a dudas es un remedio natural de lo más completo.

¿De donde se obtiene la arcilla?

La arcilla se encuentra en forma de yacimientos explotados casi siempre a cielo abierto. La roca arcillosa proviene de la descomposición de las rocas madres cristalizadas como el granito. Las diferentes arcillas están compuestas por silicato de alúmina hidratado en el que se mezclan elementos minerales que producen las diferentes coloraciones.

La arcilla se saca a la luz y se limpia, se selecciona y analiza y se transporta a un área de secado con suelo de hormigón donde se extiende al sol, forma de secado natural que permite almacenar aún más energía de los rayos solares. Luego se selecciona manualmente, se eliminan impurezas residuales y se tritura para obtener una granulación homogénea de la arcilla, de disolución rápida y apta para su uso externo o interno.

¿Cuales son los criterios de calidad de la arcilla?

Una buena arcilla debe ser pura y seleccionada por su capacidad de absorción, su extracción reciente y secada al sol, no en horno pues las temperaturas fuertes disminuyen sus poderes regeneradores.

Las arcillas de los Laboratorios CATTIER presentan máximos niveles de calidad: 100% secada al sol, no ionizada, sin conservantes, no testados en animales, con controles bacteriológicos y de metales pesados.

¿DE QUÉ ESTÁN COMPUESTAS LAS ARCILLAS?

Las arcillas son compuestos complejos se componen principalmente de silicatos de aluminio mezclados con óxido de hierro, carbonato cálcico y magnesio. El silicato de aluminio, cuya proporción siempre es la más elevada sea cual fuere la arcilla, favorece la regeneración tisular, beneficiando la cicatrización.

Todas las arcillas contienen los oligoelementos y minerales indispensables para todo ser vivo, los componentes son similares, pero los porcentajes varían según el origen de la arcilla.

La arcilla aporta sílice, remineralizador y regenerador, magnesio y calcio, para huesos y musculatura, sodio y potasio para el equilibrio hídrico, manganeso, como antioxidante, hierro favorece la circulación y oxigenación del organismo, selenio ralentiza el envejecimiento y zinc necesario para el sistema inmunológico.

Tipos de Arcilla:

Arcilla Verde:

Es la arcilla más activa y “joven”, en la que el estadio evolutivo del mineral está menos avanzado. La mejor variedad es la montmorillonita o bentonita, que también puede ser de color pardo o gris, muy rica en magnesio, además contiene silicio, potasio, sosa, cal, fosfatos, óxidos de hierro, aluminio, manganeso, magnesio y titanio. Posee una excepcional capacidad de absorción y pureza. Es desintoxicante, remineralizante y absorbente.

La illita, variedad muy cálcica y pobre en magnesio, se adhiere muy bien a la pie. Por su poder de absorción, se utiliza para absorber residuos e impurezas. En cataplasmas espesas sirve en traumatismos y contusiones.

Podemos encontrar las dos variedades mezcladas para aprovechar mejor sus propiedades.

En cosmética natural:

Se utiliza la arcilla verde en formulaciones para cabellos y pieles mixtas y grasas. És útil en problemas de piel. Como mascarillas es adecuada para pieles acneicas, para pieles fatigadas y envejecidas.

Arcilla Blanca:

Por su estructura es comparable a la arcilla verde, pero más rica en aluminio y más pobre en cuanto a oligoelementos, no contiene fósforo ni cloro ni zinc. Es una arcilla lavada por las aguas de lluvia y de arrastre, de ahí su color. Tiene un poder absorbente más débil que la arcilla verde, debido a que contiene menos iones. Tiene la particularidad de tener un pH ácido (pH 5 en lugar de pH 7 de la arcilla verde). Usada como cicatrizante por su alto porcentaje de alumino. Es también exfoliante, nutriente y relajante.

En cosmética natural:

Se usa en formulaciones para cabellos y pieles secas y sensibles, por su capacidad hidratante. Excelente como enjuague bucal y como polvos semejantes al talco para los bebés.

Arcilla Roja

De composición similar a la arcilla verde, su coloración se debe a un mayor contenido en óxidos de hierro. Es más grasa y menos absorbente.

En cosmética natural:

Se usa en cabellos y pieles mixtas o grasas, para problemas de rojeces y en casos de transpiración excesiva.

¿CÓMO PREPARAR UNA MASCARILLA DE ARCILLA?

Material:

  • 1 cuchara de madera.
  • 1 recipiente de vidrio, porcelana, madera.
  • 1 Gasa estéril de algodón o lino, que cubrirá la superfície a tratar. (opcional)
  • La cantidad de Arcilla a granel deseada a preparar.
  • Agua.

Preparación:

Se vierten unas cucharaditas de arcilla verde molida y un poco de agua en un recipiente de madera o cristal. Se mezcla hasta conseguir un compuesto cremoso. Después se extiende sobre la cara y se deja reposar hasta que se haya secado.

Se aconseja aclarar con agua tibia. La piel aparecerá más suave, lisa y uniforme, ya que la arcilla elimina la capa superficial de células muertas de la piel y la provee de sales minerales y oligoelementos.

CONSEJOS DE BELLEZA Y BIENESTAR:

Baño estimulante:

Útil después de un cansancio intenso o para preparar una competición. Añadir al agua de baño (39ºC) 250g de arcilla verde o roja. Tomar un baño de 20 minutos, dos o tres veces a la semana. Ayudará a la desaparición de la fatiga y tonificará su organismo. /p>

Mitigar las ojeras:

Decocción, durante 5 minutos, de una cucharada de café de hojas y flores de tilo (Tilia platyphyllos), por taza de agua.

Enfriar la decocción y mezclar con 50g de arcilla verde. Empapar unas compresas con la mezcla preparada y aplicarlas encima de los párpados cerrados. Mantenerse en reposo durante 30 minutos recostado y a oscuras.

Acné:

Limpiar la cara diariamente con una leche limpiadora de arcilla blanca y 2 veces por semana aplicar un exfoliante suave (gommage) de arcilla blanca para limpiar en profundidad.

Aplicar una mascarilla de arcilla verde dos o tres veces por semana para atenuar los poros dilatados./p>

APLICACIONES DE LA ARCILLA EN COSMÉTICA

La arcilla tiene un gran interés en los tratamientos estéticos donde sus propiedades particulares consiguen resultados sorprendentes.

  • Acción depurativa sobre los tejidos: Por su alto contenido en minerales, ayuda a absorber el edema del tejido graso, generador de celulitis. Potencia el efecto de drenaje linfático manual.
  • Acción exfoliativa: Por su acción exfoliante de la capa córnea, favorece la absorción de los productos cosméticos que se aplicarán posteriormente. Depura la piel de las impurezas acumuladas en la superficie, la reoxigena, la tonifica y normaliza su textura.
  • En casos de acné se aprovecha la acción microbiana de la arcilla y su poder astringente, para limpiar y cerrar poros.
  • Acción aclarante : Sus componentes degradan las moléculas de melanina y hemoglobina que pueden favorecer la aparición de manchas. Es una ayuda importante en la reabsorción de hematomas.
  • Acción estética: Al revitalizar los procesos biológicos, mejora el aspecto de la piel, estimula la circulación sanguínea, provoca un efecto ionizante, elimina las toxinas de la epidermis, fortifica los tejidos y atenúa la profundidad de las arrugas. Ayuda a luchar contra los radicales libres actuando como producto de antienvejecimiento.

La arcilla es el remedio de hoy, de mañana y de todos los tiempos, tan antiguo como el mundo, bien conocido por los animales e igualmente beneficioso para los vegetales y con un porvenir asegurado como producto cosmético.