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Hammam: La magia de los rituales orientales con el Jabon Negro y Guante de Kessa

¿Que es el Hammam?

Hammam es un lugar que se podría comparar con una sauna o un spa, y que ofrece tratamientos naturales con virtudes excepcionales para el cuerpo. La tradición del Hammam empezó con los romanos quienes la transmitieron a los turcos, es la razón por la cual son también conocidos como “baños turcos”. Al contrario del sauna donde el aire se calienta con piedras porosas y calientes, el calor se transmite en el Hammam con el vapor de agua. Por eso, el el Hammam, las paredes suelen estar recubiertas de marmol.

El calor húmedo y el vapor del Hammam activan la circulación de la sangre y permiten que la piel se vuelva suave y flexible. El Hammam es un lugar ideal para relajarse, y purificar a la vez el cuerpo y la mente. Es un lugar mágico, con vapores densos, perfumes del oriente, que aportan una sensación de bienestar y de libertad total.

Descubre el tratamiento tradicional del Hammam: la exfoliación con jabón negro.

El jabón negro, también llamado jabón "beldi", es un producto excepcional y totalmente natural, que permite realizar una exfoliación suave de la piel: quita las toxinas, purifica la superficie del epidermis, y tiene propiedades tranquilizantes y suavizantes. Es una masa vegetal obtenida a partir de aceitunas negras prensadas en frio y de agua. Se presenta bajo la forma de una masa espesa (parecida a la miel) que se vuelve untuosa al contacto del agua.

Este jabón negro existe sin perfume para las pieles sensibles o con perfume a eucalipto. El eucalipto liberta las vías respiratorias y tranquiliza la mente.

¿Como se utiliza?

La aplicación del jabón negro prepara la piel para la exfoliación. Permite “hinchar” las células muertas de la piel, que se quitarán a continuación con el llamado guante de "kessa" o de "kassa", un guante de crin muy rugoso.

Para hacer el tratamiento hammam exfoliante en casa, lo mejor es realizar la totalidad del tratamiento en la ducha.

  • Antes de aplicar el jabón negro, la piel tiene que estar caliente para abrir el poro, por la cual tendrás que ducharte con agua caliente antes de la aplicación.
  • Coge una masa de aproximadamente 3cm en la mano (cuenta unos 20-30g por aplicación), y masajea cuerpo y rostro durante 5-10 minutos. Hay que evitar el contorno de los ojos, porque puede picar un poco.
  • Después de la aplicación, aclara tu piel con agua, quitando la totalidad del jabón. Verás que quedará una fina capa.
  • Moja el guante de kessa con agua, y frota suavemente la totalidad del cuerpo con el guante. Su uso regular ( 1-2 veces por semana) te permitirá obtener una piel suave y satinada.

Al terminar el tratamiento exfoliante, aconsejamos aplicar un aceite corporal como el aceite de argán o algún bálsamo nutritivo para nutrir la piel. Te sentirás como nueva!