Belleza Protección solar

Mascarillas: el mejor remedio post-solar

Un poco de sol puede hacer milagros en nuestro estado de ánimo y hacer que afrontemos (¡y acabemos!) el día mucho mejor. La OMS recomienda exponerse al sol entre 5 y 15 minutos un par o tres veces a la semana para beneficiarnos de ello y para recibir la vitamina D necesaria. Más allá de este tiempo, es necesario aplicar protector solar, algo de lo que por suerte ya estamos todos muy concienciados. Pero, ¿sabemos realmente lo que ocurre cuando no le damos tanta importancia a este paso?

Un estudio de la Yale Medical School de 2015 demostró que los rayos UV continúan dañando las células de la piel horas después de una exposición solar prolongada y no adecuadamente protegida. Los pigmentos de la melanina expuestos a estos rayos se ven afectados y traspasan el daño a nuestro ADN, un daño que empieza a gestarse en el tiempo de exposición y continúa horas después.

Escoge la mascarilla adecuada

Si nos hemos descuidado y sabemos que puede estarse produciendo este daño, aplicar una mascarilla reparadora, que sea muy hidratante y calmante, al final del día puede ser una buena manera de parar o al menos minimizar el proceso, además de mejorar los signos visibles de la exposición solar como son la quemazón, la sequedad y la piel enrojecida. La Mascarilla facial probiótica con minerales de Nourish London ha sido especialmente formulada para rejuvenecer la piel y apoyar sus procesos de regeneración y de reparación. Está repleta de antioxidantes incluyendo extractos de algas, la baya maqui y vitamina E para luchar contra los radicales libres y reequilibrar y proteger la piel. A este complejo se unen los aceites orgánicos de macadamia y camelia que aportar ácidos grasos esenciales para reforzar la barrera protectora y reducir la pérdida de agua.

Probióticos y minerales para reparar la piel

Pero lo que destaca de esta mascarilla, y muy por encima de otras, es el conjunto de minerales y probióticos que incluye en su composición y que han pasado por un proceso de fermentación complejo para transformarlos en potentes agentes bio-activos.

Así, no sólo multiplican su acción en la piel sino que ésta los reconoce y acepta mucho más fácilmente. Este conjunto de minerales son el magnesio, el cobre, el sílice, el hierro y el zinc; juntos devuelven a la piel la salud perdida después del daño solar prolongado. Destaca, sobre todo, el magnesio, que ayuda a calmar, desinflamar y aliviar el estrés producido por los rayos UV. Además, equilibra la producción de sebo de la piel y mejora notablemente los síntomas de acné y rosácea (rojeces). Por su parte, el cobre incrementa la producción de colágeno y de elastina, aumentando la actividad antioxidante en la piel y ayudando a reducir los efectos del fotodaño que se manifiestan en piel cuarteada e hiperpigmentación. El hierro oxigenerá la piel y ayudará a que se acelere el proceso de reparación; el sílice añadirá acción antiinflamatoria y trabajará para mantener la flexibilidad de la piel; el zinc sanará y cicatrizará la piel, además de reducir la rojez.

Todos estos beneficios, unidos a la capacidad hidratante y reparadora de los aceites vegetales y la capacidad antioxidante de los extractos, ¡harán que recuperes la piel en apenas unos minutos de aplicación! Aunque insistimos, lo importante es proteger la piel cuando vayamos a exponernos al sol de forma prolongada. Y si no, ya sabéis, tiene solución 😉

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