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Así es como se fabrican los aceites esenciales bio Altho

Hace algún tiempo os presentábamos nuestra nueva marca de aceites vegetales y esenciales Laboratoire Altho, y os comentábamos lo buena que era su materia prima, toda 100% natural, ecológica y original del lugar de origen de las diferentes plantas y extractos. Pues bien, el tratamiento y el proceso de obtención de estos excelentes ingredientes también es el más respetuoso que se puede encontrar, así que hemos querido enseñároslo. 

Preparar el terreno

Parece evidente, ¡pero antes de plantar hay que acondicionar! Es decir, preparar el terreno. Lo primero, asegurarse de que es la mejor época del año según la planta, y lo segundo, comprobar la calidad y el estado de la tierra. Después, se realizan los hoyos en los que pocos días después se plantarán los mantillos de cada especie. En menos de dos semanas se pueden hacer hasta 19.000 agujeros, ¡y no, no lo hacen máquinas! Es un proceso manual que no daña la tierra y sus nutrientes disponibles que luego absorben las plantaciones.

Plantar

Este es el momento en que se rellenan los hoyos con los manojos de plantas, también a mano. Después, se riega cada hoyo, y finalmente se coloca alrededor una capa vegetal de corteza de pino que ayuda a que se conserve la humedad y a que otras plantas o malas hierbas obstaculicen el crecimiento de los plantones.

Recolectar

¿Os imagináis el olor de los prados cuando ya han florecido todas las plantas?

Nos cuentan desde Altho, hacer la recolecta a mano es un placer, y además es el único proceso que les asegura que la calidad se mantenga durante todo el proceso.

Destilar

Cuando empezaron, en Altho empleaban un alambique de cobre para hacer la destilación de los aceites de las plantas. Cada pieza de este alambique se ensamblaba con masa natural hecha a base de harina y agua para evitar filtraciones. Y con este sencillo instrumento consiguieron su primer aceite esencial: el de manzanilla romana, con un perfume magnífico y embriagador. Pero pronto decidieron ampliar los terrenos para poder plantar muchas más especies y se hizo necesario crear una destilería, a la que bautizaron como Essences de Gascogne, por la localidad donde estaba situada.

Una destilación más sofisticada

Una vez cargadas en la cuba, las flores pre-marchitas se destilan al vapor de agua. Mientras el esenciero nos ofrece un aceite esencial flotante de color dorado, el hidrolato que se obtiene se vierte en una cuba específica. El preciado aceite esencial se separa de forma natural del hidrolato, y así es como se recupera con precaución y se filtra para obtener un producto de excelente calidad. Finalmente, otra fase de filtrado permite recolectar la máxima cantidad de aceite esencial.

Finalmente, los aceites se embotellan y nos llegan a nosotros, los consumidores. Desde Laboratoire Altho nos cuentan que están muy ilusionados con la forma que ha tomado su proyecto, ya que les permite colaborar con agricultores locales y reactivar todo un sector geográfico y la economía local. La viva demostración que las cosas bien hechas, despacio y con amor y respeto dan muy buenos frutos. 

 

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