Piel sensible Soluciones

Tengo la piel sensible, ¿qué me pongo?

Tengo la piel reactiva y no sé que ponerme. Todo me hace daño”. ¡Cuántas veces habremos escuchado esto en nuestras tiendas! Cuando la piel presenta algunos signos o problemas como rojeces, eczemas, capilares rotos, granitos o sequedad solemos estar ante un caso de piel sensible y recativa. Sin embargo, muchas veces este estado de la piel es pasajero y no tiene por qué significar que vuestra piel sea así siempre, con los cuidados y los productos de cuidado facial adecuados se puede mejorar y tener bajo control esta condición cutánea. Como sabemos que es difícil identificarla y saber qué utilizar, hemos elaborado esta entrada.

Signos que identifican una piel sensible

La piel sensible…

Es aquella que, normalmente a raíz de una agresión externa (condiciones meteorológicas, cambios de temperatura…), un trauma temporal (por el uso de cosméticos muy agresivos, el tratamiento con medicamentos que la afecten…) o algún tipo de trastorno que provenga de nuestro interior (estrés, cambios hormonales, mala alimentación) presenta signos como: deshidratación, sequedad, líneas finas y de expresión marcadas, rojeces, imperfecciones como puntos negros, granitos, comedones o espinillas, eczemas, cuperosis… Y, en general, una reacción negativa a muchos cosméticos, cambios de temperatura, etc. Esto es el resultado de una barrera protectora debilitada, con lo que la capacidad de conservación del agua y de la humedad disminuye. 

¿Qué hacer en este caso?

En primer lugar, intentar identificar la causa de todos estos cambios en nuestra piel y dejar de exponernos a ella. Así, averiguaremos si es un problema temporal (la denominada piel sensible ocasional) o si es una condición permanente de nuestra piel. Este paso es muy importante dado que si es algo momentáneo (como por ejemplo una reacción alérgica) y no la tratamos, puede acompañarnos para siempre. Si es inevitable dejarnos de exponer, por ejemplo, al ambiente de la ciudad, tratar de ayudar a la piel con productos naturales y orgánicos específicos que la calmen, hidraten y la protejan. 

La piel necesita aproximadamente 6 semanas para recuperarse y autoregenerarse para que no quede ni rastro del daño sufrido. Y con una ayudita extra, como un sérum, aceite o crema bio, el proceso es todavía más rápido.

Cómo y con qué tratar la piel sensible

La rutina ideal es aquélla que sigue la máxima menos es más. Muchas veces nos obsesionamos con tratar las imperfecciones, las manchas o las arrugas de la piel cuando en realidad lo que una piel sensible y reactiva pide es mucha calma e hidratación. Una piel con unos niveles de agua y humedad adecuados es mucho menos propensa a las rojeces, los capilares rotos, la sequedad y la tirantez, y por lo tanto, a que se marquen mucho menos las dichosas líneas de expresión y las arruguitas. ¡Lo mismo pasa con el acné! Si eliminas el manto hidrolipídico con productos astringentes y no hidratamos, las glándulas sebáceas producen más y más grasa… Solución: seguir una rutina con los productos naturales y bio adecuados.

La Limpieza

Debe ser lo más suave y respetuosa posible y con un producto que contenga en su formulación extractos calmantes, hidratantes y regenerantes.  El Limpiador Regenerante de Nourish es, por ejemplo, el producto ideal para las pieles sensibles muy secas o deshidratadas, apagadas y con signos de la edad o imperfecciones. Con una textura tipo bálsamo, arrastra la suciedad sin resecar absolutamente nada, ya que nutre la piel gracias a su contenido en aceites de jojoba, borraja, rosa mosqueta, argán, girasol… Y con el extracto de kale, la griffonia y el jengibre, protege la piel del estrés medioambiental y la ilumina. Adiós piel tirante, adiós sequedad, hola hidratación y confort.

El maravilloso Limpiador Regenerante de Nourish

Si tu piel es normal, mixta o grasa y prefieres evitar la textura leche, opta por una espuma limpiadora suave pero calmante como la de Mádara. Ésta incluye los 3 ingredientes esenciales para una piel sensible y reactiva: el agua floral de rosa damáscena, la caléndula y la camomila. Cuando la aclaras, lo notas: piel limpia, relajada, sin signos de hinchazón o rojez y super luminosa. Y si te gusta masajear y crear tu misma la espumita, el Gel Limpiador de Kivvi te encantará: con aceites de ricino, aguacate, semilla de uva y kiwi, limpia, hidrata pero también regula la secreción sebácea de la piel gracias a la menta y la salvia. También contiene caléndula, manzanilla, rosa y abedul (el antioxidante y antiedad por excelente). Completito, ¿verdad?

La espuma de Mádara con un textura suave y cremosa que es una delicia

Tónico, ¿sí o no?

Las pieles muy muy sensibles y reactivas deben elegir tónicos hidratante y reconfortantes más que tónicos astringentes o equilibrantes, ya que lo que buscamos es relajar, desinflamar, calmar e hidratar la piel. Son perfectos los de Mossa, a base de bayas nórdicas ricas en antioxidantes que refuerzan las defensas de la piel, Mádara, enriquecido con flores calmantes como la melissa, la camomilla y un toque de glicerina vegetal para hidratar intensamente la piel, y Kivvi, éste último especialmente refrescante y descongestionante gracias a la eufrasia y la caléndula.

Tónico Ribes Nigrum de Kivvi descongestionante y para los primeros signos de la edad

-> ¡DATO! La mayoría de los tónicos naturales y ecológicos no contienen alcohol o, en ocasiones, es de origen vegetal y en muy poca cantidad, pero en el caso de pieles muy reactivas que no toleren ciertos componentes, se puede optar por aguas florales o leches virginales, que no son otra cosa que plantas y extractos destilados únicamente con agua.

Hidratación y agua: algo esencial

El uso de una hidratante específica es imprescindible para mantener la piel protegida durante todo el día y para minimizar los brotes de eczemas, rojeces, rosácea o cuperosis… En el caso de pieles muy reactivas y propensas a este tipo de problemas, debemos buscar una crema o fluido básico que hidrate, calme y suavice con principios activos relajantes. Un buen ejemplo es la Crema Relax de Nourish, a base de lavanda con un potente efecto anti-inflamatorio, y anti-picor (va genial para casos de rosácea, dermatitis o eczema) y una textura muy ligerita que no se siente a lo largo del día. A destacar su contenido en karité y bisabolol que suavicen y protegen la piel de los agentes externos. Nota: En casos de pieles muy muy sensibles o reactiva, recomendamos una crema neutral, sin perfume ni aceites esenciales, ya que este tipo de piel puede reaccionar incluso a aceites esenciales naturales.

La Crema Relax de Nourish, ideal para casos de mucha rojez y picor

Muy parecida es la Crema-Gel calmante de Apeiron, que combina aceite de coco, karité y sándalo para armonizar la piel. Por tu textura fluida que es casi un gel, es ideal para piel mixta o grasa, y con su uso se nota bastante mejoría en las imperfecciones. Pero si lo vuestro es una piel seca o muy deshidratada, nada mejor que la Crema S.O.S de Mádara, un producto que funciona como un tratamiento de rescate: nutre en profundidad, actúa de barrera protectora y combate las finas y los pliegues de la piel, tan típicos cuando la piel está muy reseca. Uno de sus principios activos estrella es el lino, que afina la textura de la piel para que vuelve a estar suave y jugosa.

¿Pero y las arruguitas qué?

Hasta que la sensibilidad de la piel mejore, no conviene aplicar productos de tratamiento avanzado como son los anti-edad porque sus fórmulas están pensadas para aumentar la actividad de las células y la circulación, ¡y ya sabemos que eso nos conviene!

Sí podéis utilizarlos si son recomendados para piel sensible, como por ejemplo la Crema Antiedad para piel sensible de Florame, formulada siguiendo las directrices de la medicina china con plantas anti-irritantes y anti-enrojecimiento: centella asiática, allopia japónica, manzanilla, té, regaliz… También la Crema de Día con Frambuesa y Manzana de Kivvi, una crema más nutritiva y adecuada para piel seca gracias a su cóctel de aceites: gérmen de trigo, borraja, rosa mosqueta, oliva, cáñamo, coco…

El Aceite Calmante de Mádara puede darte ese extra de hidratación que te falta con una sola gota

-> ¡TIP! Combina tu crema con algún aceite vegetal si la piel está excesivamente seca, tanto de día como de noche, o utilízalo solo como tratamiento nocturno. El Aceite Hidratante Calmante de Mádara es un auténtico salvavidas para todo tipo de pieles: calma, hidrata, mejora la textura de la piel, el tono y la luminosidad con solo una gotita o dos que utilices. ¿Te imaginas lo que dura el botecito? Si tienes la piel mixta o grasa opta por un sérum acuoso o en textura gel, se absorben al momento, no dejan rastro y sellan la humedad que dan las cremas. ¡Piel hidratada por más tiempo!

¿Algo más?

Las pieles sensibles deben evitar productos agresivos como exfoliantes o mascarillas muy purificantes o a base de ácidos excepto que estén formulados específicamente para ellas.

Este tipo de productos suelen ser algo secantes y el movimiento de arrastre favorece el enrojecimiento de la piel. Si os apetece darle un extra a vuestra piel, optad por mascarillas hidratantes que aporten mucha agua e hidraten sin engrasar: la Mascarilla Anti-Estrés de Lilas Blanc, la Mascarilla Rehidratante y Calmante de Mádara o la Mascarilla hidratante de Coslys (más específica para pieles secas).

Esperamos que estas indicaciones os hayan servido para entender vuestra piel y empezar a tratarla de la forma adecuada. Pero como siempre, nos podéis preguntar o pedirnos asesoramiento y encontrar en nuestra web más productos para tratar y mantener sana la piel sensible. Mientras, contadnos, ¿qué es lo que os funciona mejor a vosotras?

 

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