Hammam es un lugar que se podría comparar con una sauna o un spa, y que ofrece tratamientos naturales con virtudes excepcionales para el cuerpo. La tradición del Hammam empezó con los romanos quienes la transmitieron a los turcos, es la razón por la cual son también conocidos como “baños turcos”. Al contrario del sauna donde el aire se calienta con piedras porosas y calientes, el calor se transmite en el Hammam con el vapor de agua. Por eso, el el Hammam, las paredes suelen estar recubiertas de marmol.
El calor húmedo y el vapor del Hammam activan la circulación de la sangre y permiten que la piel se vuelva suave y flexible. El Hammam es un lugar ideal para relajarse, y purificar a la vez el cuerpo y la mente. Es un lugar mágico, con vapores densos, perfumes del oriente, que aportan una sensación de bienestar y de libertad total.
El jabón negro, también llamado jabón "beldi", es un producto excepcional y totalmente natural, que permite realizar una exfoliación suave de la piel: quita las toxinas, purifica la superficie del epidermis, y tiene propiedades tranquilizantes y suavizantes. Es una masa vegetal obtenida a partir de aceitunas negras prensadas en frio y de agua. Se presenta bajo la forma de una masa espesa (parecida a la miel) que se vuelve untuosa al contacto del agua.
Este jabón negro existe sin perfume para las pieles sensibles o con perfume a eucalipto. El eucalipto liberta las vías respiratorias y tranquiliza la mente.
La aplicación del jabón negro prepara la piel para la exfoliación. Permite “hinchar” las células muertas de la piel, que se quitarán a continuación con el llamado guante de "kessa" o de "kassa", un guante de crin muy rugoso.
Para hacer el tratamiento hammam exfoliante en casa, lo mejor es realizar la totalidad del tratamiento en la ducha.
Al terminar el tratamiento exfoliante, aconsejamos aplicar un aceite corporal como el aceite de argán o algún bálsamo nutritivo para nutrir la piel. Te sentirás como nueva!